El dolor crónico ha dejado de ser una dolencia invisible para la sociedad. Según un estudio reciente de la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 5 personas sufre dolor crónico grave o severo. En el caso concreto de España, el dolor crónico afecta a más de 8 millones de personas con un coste asociado para la economía que alcanza el 2,5% del PIB.
Lo alarmante de estos datos tiene una parte positiva. La especialización médica y la inversión en investigación ha crecido a nivel internacional. En España, nuestras clínicas pioneras y especializadas en el tratamiento del dolor son prueba de ello.
¿Qué siente un paciente con dolor crónico?
Existe una definición para el dolor crónico de la IASP, Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, aceptada por la comunidad médica, que dice: “es una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada con un daño tisular, real o potencial, o descrita en términos de dicho daño”. Una definición amplia pero que refleja la mezcla de sensaciones físicas y mentales que sufre el paciente. A los dolores constantes e intermitentes, en músculos y articulaciones, hay que sumarle falta de apetito y sueño, cambios en el estado de ánimo, episodios de ansiedad y, en muchos casos, periodos continuados de depresión. Un panorama agravado por la incomprensión que muchos pacientes reciben de su círculo más cercano.
Aunque existen muchos tipos de dolor crónico originados por enfermedades como artrosis, lumbalgia, espondilitis, fracturas vertebrales, cefaleas o fibromialgia, hay un daño común en todos ellos. Los pacientes con dolor crónico no pueden llevar una vida normal, desatendiendo sus tareas familiares y profesionales y derivando, en muchas ocasiones, en problemas económicos graves.
Ponerse en la piel de un paciente con dolor crónico no es sencillo. De hecho, gran parte de las personas que lo sufren acusan una falta de comprensión y entendimiento por parte de la sociedad y sus seres queridos. Y es que nos enfrentamos a una dolencia que tiene distintas causas y, además, desencadena múltiples consecuencias. Hablamos de una espiral compleja que provoca, más allá del propio dolor, estrés, ansiedad, depresión y cansancio. Los pacientes, sin desearlo, entran en el temido ciclo del dolor que empeora su calidad de vida a nivel físico y psicológico. ¿Qué se puede hacer?
Lo más importante cuando estamos cerca de un paciente con dolor crónico es comprender su enfermedad. Por eso, este artículo no está dirigido únicamente a personas que padecen dolor prolongado, sino que nos gustaría que llegara a sus familiares, amigos y su entorno laboral. No es una gripe. No es un esguince. Estamos ante una enfermedad crónica que requiere una atención global.
¿Qué es el ciclo del dolor?
El dolor crónico tiene una respuesta en el estado psicológico de las personas. Sólo tenemos que calzarnos los zapatos de una persona que sufre episodios como éstos:
“Unos días lleva una vida normal, pero otros días no puede levantarse de la cama. En ocasiones se le ve feliz, pero en otros momentos sufre estados de estrés y ansiedad. Nunca le duele en el mismo lugar. Nunca lo hace con la misma intensidad.”
Cuando el dolor se vuelve crónico, cuando pasan los días sin mejoría, cuando la persona no puede hacer vida normal… ¡Comienza el efecto dominó! Los pacientes comienzan a darse cuenta de que están desatendiendo obligaciones personales, profesionales y sociales. Entonces, surge la frustración, el estrés, la ansiedad y el miedo. Un cúmulo de emociones que, en muchas ocasiones, terminan en depresión. Y es así como la rueda del dolor y de la insatisfacción sigue girando para quiénes lo sufren, mientras que las personas que están a su alrededor no logran entenderlo.
¿Cómo detener la rueda del ciclo del dolor?
El ciclo del dolor se puede detener. Lo sabemos en base a nuestra experiencia práctica con cientos de pacientes en nuestras clínicas en Valencia. La clave está en cambiar el enfoque. Para tratar el dolor crónico, para detener el efecto dominó de complicaciones emocionales que lleva asociado, hay que desarrollar una estrategia terapéutica interdisciplinar.
Lo habitual es ver cómo los pacientes con dolor crónico acuden a distintos especialistas. Cada uno de ellos, les ofrece un tratamiento independiente. Sin embargo, el dolor crónico tiene que tratarse de un modo conjunto. Nuestra Unidad Especializada en el Tratamiento del Dolor cuenta con un equipo de trabajo pluridisciplinar. Profesionales de la salud como médicos, psicólogos y fisioterapeutas suman su experiencia, de forma coordinada, para romper con el círculo del dolor.
Pasos a seguir para romper el ciclo del dolor
- Comprender la enfermedad y entender su complejidad. Un ejercicio que tienen que afrontar tanto el paciente como las personas que le rodean.
- Ponerse en manos especialistas que sepan ofrecer un tratamiento con un enfoque global y multidisciplinar.
- Mantener una actitud positiva y optimista ante el futuro.
¿Desea más información? En Medicina del Dolor invitamos a pacientes y familiares a contactarnos para conocer más detalles sobre el ciclo del dolor crónico y cómo tratarlo.
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