Hace veinte años, el dolor cervical era un problema asociado principalmente a trabajos físicos, accidentes de tráfico o patologías degenerativas. Hoy, en consulta, vemos cada vez más pacientes jóvenes — algunos con menos de treinta años — con cervicalgia crónica cuyo origen es inequívoco: horas y horas mirando una pantalla, ya sea la del ordenador en el trabajo o la del móvil en cualquier otro momento del día.
No es una coincidencia. Es una consecuencia directa de cómo ha cambiado la forma en que usamos el cuerpo. Y lo que más llama la atención no es que aparezca el dolor, sino que muchos pacientes lo han normalizado. Lo asumen como parte del trabajo, como el precio de vivir conectados. Hasta que el dolor deja de ser una molestia al final del día y se convierte en algo que está ahí desde por la mañana, que no desaparece con el fin de semana y que empieza a interferir con el sueño. Desde Medicina del Dolor, expertos en cervicalgia en Valencia, damos respuesta a la pregunta “¿Por qué me duele el cuello mirando el móvil o el ordenador?“.
Qué le ocurre a la columna cervical cuando miramos hacia abajo
La biomecánica de la columna cervical está diseñada para que la cabeza repose equilibrada sobre las vértebras cuando la mirada está al frente, en posición neutra. En esa posición, el peso efectivo que la musculatura cervical soporta es el del propio cráneo: entre cuatro y seis kilogramos.
Cuando inclinamos la cabeza hacia abajo para mirar el móvil, ese equilibrio se rompe. La cabeza se desplaza hacia delante y hacia abajo, y el peso que tiene que soportar la musculatura cervical aumenta de forma exponencial. A 15 grados de flexión cervical, el peso efectivo sobre el cuello es de unos 12 kilogramos. A 30 grados, alrededor de 18. A 45 grados — el ángulo habitual cuando miramos el móvil sostenido a la altura del regazo — puede llegar a 22 kilogramos. A 60 grados, más de 27.
Esto significa que una persona que pasa dos horas al día mirando el móvil con la cabeza inclinada a 45 grados está sometiendo su columna cervical a una carga equivalente a cargar con un peso de 22 kilogramos sobre el cuello durante esas dos horas. Si a eso se añaden ocho horas frente al ordenador con la pantalla mal posicionada, el resultado acumulado es devastador para las estructuras cervicales.
Por qué el trabajo prolongado frente a pantallas genera dolor
El problema no es solo el peso. Es la combinación de carga, duración e inmovilidad.
Cuando trabajamos frente a una pantalla, la musculatura cervical mantiene una contracción isométrica sostenida para estabilizar la cabeza en la posición de trabajo. A diferencia del movimiento, que activa la circulación y permite la recuperación muscular, la contracción isométrica prolongada reduce el flujo sanguíneo en el músculo, acumula metabolitos de desecho y genera fatiga y dolor. Es el mismo mecanismo que produce el dolor en el brazo cuando se mantiene un objeto pesado en una posición fija durante mucho tiempo.
A esto se añade que frente a la pantalla tendemos a reducir al mínimo los movimientos del cuello: la mirada está fija, la cabeza está quieta, y los pequeños ajustes posturales que normalmente redistribuyen la carga se suprimen. El resultado es que unas pocas estructuras — generalmente los músculos del trapecio superior, el elevador de la escápula y los músculos suboccipitales — soportan toda la carga durante horas sin descanso.
Con el tiempo, esta sobrecarga repetida genera cambios en los tejidos: los músculos desarrollan puntos gatillo — zonas hipersensibles que generan dolor local y referido —, las articulaciones facetarias se inflaman, y el sistema nervioso puede comenzar a procesar las señales de dolor de forma amplificada. Lo que empezó como una molestia al final del día puede convertirse en un dolor crónico que está presente incluso en reposo.
Text neck: qué es y por qué cada vez lo vemos más en consulta
El término text neck — literalmente “cuello de texto” — fue acuñado por el quiropráctico estadounidense Dean Fishman en 2008 para describir el síndrome de dolor cervical asociado al uso prolongado de dispositivos móviles. Desde entonces, ha pasado de ser una curiosidad clínica a ser uno de los diagnósticos más frecuentes en consultas de dolor musculoesquelético en todo el mundo.
El text neck no es una patología nueva: es la aplicación de una lesión por sobrecarga conocida — la cervicalgia por postura mantenida — a un patrón de uso que no existía hace veinte años. Lo que lo hace especialmente relevante es que afecta a grupos de edad cada vez más jóvenes y que la exposición acumulada a lo largo de años puede generar cambios estructurales en la columna cervical que antes solo se veían en personas mayores.
En consulta, el perfil típico de text neck es un paciente de entre 20 y 40 años, con trabajo de oficina o estudiante, que refiere dolor cervical y de trapecio que empeora a lo largo del día, mejora parcialmente con el descanso pero reaparece cada mañana, y se acompaña con frecuencia de cefalea tensional occipital. La exploración muestra una musculatura cervical y del trapecio superior hipertónica, con puntos gatillo activos y una postura en la que la cabeza está adelantada respecto a los hombros — la llamada postura de cabeza adelantada.
Lo que preocupa no es el episodio agudo, que habitualmente responde bien al tratamiento. Lo que preocupa es el paciente que lleva años en esta postura, que ha normalizado el dolor y que llega a consulta cuando ya hay cambios degenerativos establecidos en la columna cervical que en condiciones normales no verías hasta los 50 o 60 años.
Por qué este dolor puede cronificarse si no se trata
La cronificación del dolor cervical por pantallas sigue un patrón que vemos con frecuencia en consulta y que es importante conocer para entenderlo y prevenirlo.
En una primera fase, el dolor aparece solo al final de jornadas largas y desaparece con el descanso. El paciente lo asocia al trabajo, lo asume como normal y no busca tratamiento. En una segunda fase, el dolor empieza a aparecer antes — a mitad de la jornada, o incluso por la mañana — y el descanso ya no lo resuelve completamente. Puede haber cefalea asociada, dificultad para concentrarse y alteraciones del sueño. En una tercera fase, el dolor es prácticamente constante, la musculatura está en un estado de tensión crónica que no cede con el reposo, y el sistema nervioso ha desarrollado una sensibilización que amplifica las señales de dolor incluso ante estímulos mínimos.
El tránsito de la primera a la tercera fase puede ocurrir en meses si los factores de sobrecarga son intensos y no hay intervención. Y una vez que el dolor se ha cronificado y hay sensibilización central establecida, el tratamiento es más complejo y prolongado que si se hubiera intervenido en fases tempranas.
Qué tratamientos existen cuando la fisioterapia no es suficiente
La fisioterapia especializada — terapia manual, punción seca, ejercicio cervical específico, reeducación postural — es el tratamiento de primera línea para el dolor cervical por pantallas y produce buenos resultados en fases tempranas y moderadas. El problema llega cuando el dolor ya está cronificado o cuando hay una patología estructural subyacente que la fisioterapia no puede resolver por sí sola.
- Infiltraciones de puntos gatillo. Cuando la musculatura cervical y del trapecio tiene puntos gatillo activos que no responden a la punción seca ni a la terapia manual, las infiltraciones con anestésico local o con toxina botulínica pueden producir una desactivación eficaz y duradera. La toxina botulínica es especialmente útil en pacientes con hipertonía muscular cervical crónica, ya que produce una relajación sostenida durante varios meses.
- Bloqueos de nervios occipitales. Cuando el dolor cervical se acompaña de cefalea occipital — el dolor en la base del cráneo que se irradia hacia arriba — los nervios occipitales mayor y menor pueden estar irritados. Su bloqueo con anestésico local y corticoide produce un alivio significativo que puede durar semanas o meses y permite que el tratamiento rehabilitador sea más eficaz.
- Radiofrecuencia cervical. Cuando hay un componente facetario establecido — lo que ocurre en pacientes con años de sobrecarga cervical y cambios degenerativos en las articulaciones — la radiofrecuencia de las articulaciones facetarias puede producir un alivio duradero que la fisioterapia sola no puede conseguir.
- Abordaje del componente central. En pacientes con sensibilización establecida, el tratamiento debe incluir estrategias dirigidas al sistema nervioso: educación en neurociencia del dolor, manejo del estrés, tratamiento del insomnio si está presente, y en algunos casos apoyo psicológico. Sin abordar este componente, los resultados del tratamiento físico son limitados.
La clave, en cualquier caso, es no esperar a que el dolor se cronifique para buscar tratamiento. El dolor cervical por pantallas en fases tempranas responde muy bien a intervenciones relativamente sencillas. En fases avanzadas, el camino es más largo.
Mirar el móvil o trabajar frente a una pantalla no debería ser algo que el cuello tenga que pagar. Cuando el dolor ya está instalado y no mejora con el descanso, hay un problema que va más allá de la postura y que necesita un tratamiento específico. Contáctanos si sufres de este problema.
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