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Vitamina D: Su importancia en el dolor crónico

La vitamina D es una vitamina liposoluble que se encuentra en ciertas fuentes alimenticias como el pescado, el huevo y las setas, y que se sintetiza en la piel tras la exposición solar. Tiene un gran papel en el mantenimiento del sistema músculo-esquelético, por ello, se ha relacionado su déficit con el dolor crónico.

Desde Medicina del Dolor en Valencia os contamos qué relación hay entre la vitamina D y el dolor crónico y cómo se puede actuar en estos casos.

¿Cuáles son sus funciones?

La función principal de esta vitamina es la de mantener concentraciones normales de calcio, mediante la regulación de su absorción y excreción. Gracias a ello, asegura la mineralización de los huesos y cartílagos y el mantenimiento normal de la función muscular. Al regular los niveles de calcio, la vitamina D también es fundamental en la salud músculo-esquelética.

¿Cuál es la prevalencia del déficit de vitamina D?

El déficit de vitamina D está considerado una epidemia en todo el mundo, ya que afecta a más de la mitad de la población y está descrita en niños, jóvenes, adultos, mujeres postmenopáusicas y ancianos, en este caso, sobre todo si tienen fracturas osteoporóticas.[1]

En España, existe una insuficiencia clara en todas las edades y en ambos sexos, incluso en regiones muy soleadas, igual que en otros países de la costa mediterránea. [2]

¿Qué relación existe entre vitamina D y dolor crónico?

Se ha observado que pacientes con deficiencia de vitamina D no solo informan de dolor crónico músculo-esquelético, sino también de peor calidad de vida. Algunas de las patologías con las que está relacionado este factor son las cefaleas, el dolor óseo generalizado, la artritis reumatoide o la lumbalgia.

El mecanismo fisiopatológico de la vitamina D depende del tipo de dolor. Sin embargo, en los casos de dolor músculo-esquelético podría reducir la sensibilidad de las fibras nerviosas en los músculos.

El estudio con alimento enriquecido con vitamina D llevado a cabo por Costan y cols., puso de manifiesto esto. Administraron una ración diaria de pan con 125 mcg de vitamina D a 45 residentes de una residencia de ancianos. A los 12 meses, las concentraciones en sangre mejoraron significativamente, así como el dolor y sus actividades diarias.[3]

¿Cómo podemos obtener los niveles adecuados de vitamina D?

Como hemos avanzado, esta vitamina es esencial para el correcto funcionamiento del sistema músculo-esquelético. Aunque existen pocos alimentos con contenido en vitamina D que aporten el nivel necesario de esta vitamina, es importante incluirlos en la dieta o tomar suplementación.

Algunos de estos alimentos son:

  • Salmón fresco.
  • Sardinas, caballa y atún enlatado.
  • Anguilas.
  • Huevos duros.
  • Hongos y setas.
  • Ostras.
  • Aceite de bacalao.

Existen dos tipos de vitamina D, la D2 y la D3. Mientras que la D2 es sintetizada por las plantas, la luz solar puede promover la síntesis de la vitamina D3 en la piel. Pocos alimentos contienen esta forma, por lo que es crucial que además de la alimentación se lleve a cabo una exposición solar de al menos 10 minutos diarios.

El equipo de Medicina del Dolor en Valencia está formado por médicos, nutricionistas, fisioterapeutas, preparadores físicos y psicólogos, para centrarnos en el dolor crónico de forma concreta desde cada una de nuestras disciplinas. De esta manera, podemos ofrecer tratamientos eficaces a nuestros pacientes dependiendo del origen de la patología, como en este caso, un plan nutricional o fisioterapia para el dolor crónico. Además, contamos con las innovadoras terapias TMS y TDCS especialmente indicadas para el dolor crónico de diverso origen.

Ahora ya sabéis todo acerca de la vitamina D y su relación con el dolor crónico, y cómo pueden ser de ayuda los planes nutricionales. Si precisáis más información acerca del dolor crónico, o deseáis consultarnos vuestro caso, no dudéis en poneros en contacto con nosotros sin compromiso.


[1] Holick MF. High prevalence of vitamin D inadequacy and implications for health. Mayo Clin Proc 2006;81:353-73. [WEB] Consultado el día 14 de julio de 2022. Recuperado de: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0025619611614651

[2] Navarro C, Quesada JM. Deficiencia de Vitamina D en España. ¿Realidad o mito? Rev Osteoporos Metab Miner 2014;6 (Supl 1):S5-10.  [WEB] Consultado el día 14 de julio de 2022. Recuperado de: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1889-836X2014000500002&lng=es

[3]  Costan AR, Vulpoi C, Mocanu V. Vitamin D fortified bread improves pain and physical function domains of quality of life in nursing home residents. J Med Food 2014;17:625-31.  [WEB] Consultado el día 14 de julio de 2022. Recuperado de: https://www.liebertpub.com/doi/abs/10.1089/jmf.2012.0210

Dra. Carmen De Andrés
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