La discografía es un procedimiento diagnóstico en el que una “tinta” radiológica (medio de contraste) se inyecta a nivel de los discos de la columna vertebral. Tras la inyección del medio de contraste, se obtiene una imagen radiográfica (lo que se conoce como un “discograma”) de los discos vertebrales. El discograma puede resultar normal o puede mostrar fisuras a nivel de los discos.
Este procedimiento es necesario antes de planificar la terapia de Radiofrecuencia del disco o el uso de Ozono intradiscal.

Estructuras nerviosas que producen dolor en relación con la patología de columna vertebral

  • Anterior: Cadena nerviosa y ganglios simpáticos, discos intervertebrales, rotura anillo contención y salida del contenido del disco.
  • Posterior: Articulaciones facetarias y articulación sacroiliaca.
  • Anterior / posterior: Ligamentos longitudinales.

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Imagen del efecto de compresión del contenido del núcleo del disco sobre la raíz nerviosa

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Técnicas de tratamiento del disco intervertebral

  • IDET – 1998 (Lesión anulus del disco).
  • Disctrode – 1999 (Lesión anulus del disco).
  • Nucleoplastia – 2000 (Coablación del disco).
  • Dekompressor – 2002 (Liberación mecánica del disco).

Descompresión del disco

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Técnicas de tratamiento del disco intervertebral

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Descompresión del disco
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Preguntas Frecuentes

La discografía se realiza con el fin de contestar a las siguientes preguntas: “¿Se debe mi dolor de espalda o dolor de columna a una degeneración de disco?” y en caso afirmativo, “¿Qué discos son los causantes?”.

Con la edad, o a raíz de alguna lesión, la pared de los discos pueden sufrir grietas o fisuras. Esta condición se conoce como disrupción de disco o enfermedad degenerativa de disco. Por otra parte, la pared discal puede debilitarse y abombarse hacia fuera (lo que se conoce como una protrusión ó hernia de disco). Cuando un disco produce dolor, éste suele percibirse como un dolor persistente y profundo a nivel de la espalda y a veces también en los glúteos y en el muslo. Sin embargo, el dolor derivado de las facetas articulares de la espalda y de las articulaciones sacroilíacas (articulaciones SI) puede producirse en la misma localización anatómica y manifestarse con las mismas características. La mejor manera de saber si el dolor se debe a un disco dañado es mediante una discografía.

El procedimiento se realiza en el quirófano bajo control radiológico. En el caso de la discografía lumbar (discos de la parte inferior de la espalda), la técnica se realiza con el paciente en decúbito prono (tumbado boca abajo). En el caso de la discografía cervical (discos del cuello), la técnica se suele realizar con el paciente en decúbito supino (tumbado boca arriba).

El procedimiento se realiza en presencia de un anestesiólogo y de una enfermera, a efectos de monitorización y para administrar sedación por vía intravenosa (si se precisa), para ayudar al paciente a relajarse y sentirse cómodo. Se vigila de cerca el electrocardiograma, la presión arterial mediante un manguito, y la oxigenación de la sangre. Se limpia la piel en el punto(s) de inyección con una solución antiséptica, y a continuación se realizan las inyecciones. Tras la inyección, se coloca al paciente en decúbito supino o lateral (acostado
de lado).

Cuando se realiza la inyección a nivel de un disco normal, el paciente notará presión, pero no dolor. Cuando se realiza la inyección a nivel de un disco alterado, el paciente notará dolor. Resulta importante saber si el dolor es igual al dolor habitual que siente el paciente, o si es diferente. Con la inyección correspondiente a cada disco, al paciente se le preguntará si le duele, dónde le duele y se encuentra en la misma zona donde habitualmente percibe el dolor.

En base a los síntomas del paciente y los hallazgos de la resonancia magnética, se identificarán los discos sospechosos de causar el dolor. Estos serán los discos inyectados. Además, se inyecta un disco normal, a modo de punto de referencia.

La técnica tarda entre 30 y 45 minutos en realizarse, dependiendo del número de niveles inyectados.

Lo que se inyecta es un “tinte” radiológico (medio de contraste). El medio suele mezclarse con antibióticos, a fin de evitar infecciones.

El procedimiento conlleva la inserción de una aguja a través de la piel y de tejidos más profundos (como en una inyección intramuscular), por lo que resultará incómodo hasta cierto punto. No obstante, el médico aplicará un anestésico local a nivel de la piel y de los tejidos en mayor profundidad, utilizando una aguja muy fina, antes de proceder a la inyección del disco. La mayoría de los pacientes también reciben analgesia y sedación por vía intravenosa, por lo que el procedimiento resulta fácil de tolerar.

El paciente puede sufrir un empeoramiento de su dolor de espalda tras la inyección, pero esta situación se resuelve en 1-2 días y normalmente puede tratarse con hielo local y con medicación oral contra el dolor.

No. La técnica se realiza bajo anestesia local. Se anestesia la piel. La mayoría de los pacientes también reciben sedación por vía intravenosa, para ayudarles a relajarse y tolerar mejor el procedimiento. El paciente puede sentir somnolencia durante la colocación de las agujas, pero durante las inyecciones correspondientes a la discografía, resulta importante estar lo bastante despierto como para comentarle al médico lo que se siente.

La discografía no se realiza con intención terapéutica. Es una prueba diagnóstica que se realiza para que los médicos puedan planificar el tratamiento. La mejoría del dolor esta en relación con el procedimiento de tratamiento elegido en base al resultado de la discografía, de Radiofrecuencia del disco o el uso de Ozono intradiscal. En muchas ocasiones el tratamiento, si así se ha acordado con el paciente se realiza de forma inmediata al resultado del discograma.

El paciente tendrá que ser llevado a casa. A los pacientes se les aconseja tranquilidad durante un día, más o menos, tras el procedimiento. Puede resultar necesario aplicar hielo en la zona afectada durante 20-30 minutos cada vez, en el curso del día siguiente. Las actividades diarias se deberán realizar dentro de los límites de tolerancia de cada paciente.

Pueden ser recomendables 2-3 días de baja laboral tras la inyección.

Por lo general, el procedimiento resulta seguro. No obstante, todo procedimiento tiene sus riesgos, efectos secundarios y posibles complicaciones. El efecto secundario más frecuente es el dolor, que resulta transitorio. En ocasiones, la aguja empleada para obtener el discograma puede rozar e irritar la raíz de un nervio. El dolor resultante en este caso casi siempre mejora rápidamente. Los demás riesgos son infecciones, hemorragias, y empeoramiento de los síntomas. Afortunadamente, los efectos secundarios y complicaciones de carácter serio resultan poco frecuentes.

Los pacientes que son alérgicos a cualquiera de los medicamentos que se inyectan, o que padecen una infección activa, no deberán someterse a este procedimiento. Los pacientes en tratamiento que reciben fármacos antiplaquetarios o anticoagulantes (por ejemplo Sintrom®, Plavix®), deben ser preparados específicamente.

La discografía no debe realizarse si no se han intentado tratamientos más sencillos como restricciones en la actividad física o la administración de antiinflamatorios.

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