Tratamiento de la ciática por afectación de la raíz nerviosa

La inyección epidural se realiza en un espacio específicamente denominado “epidural” que se sitúa rodeando la médula espinal y los nervios que emergen de la misma. Pueden inyectarse diferentes sustancias: Anestésicos locales, corticoides, ozono, derivados de la morfina…

El objetivo principal es reducir la inflamación y/o el hinchazón de los nervios en el interior del espacio epidural. Esto a su vez puede reducir el dolor, las parestesias y el acorchamiento, y otros síntomas, producidos por la inflamación / irritación o hinchazón del nervio.

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Tratamientos en la raíz nerviosa

Objetivos:

  • Interrumpir la percepción y transmisión de impulsos dolorosos.
  • Mejorar la inflamación existente por procesos irritativos.
    • Liberación de agentes inflamatorios contenidos en el núcleo del disco: Fosfolipasa A2.
    • La propia compresión del disco herniado sobre la raíz nerviosa.
    • La presencia de rebordes óseos degenerativos (artrosis).
    • Estenosis de canal.

    

Ventajas:

  • Aplicable de forma reversible.
  • No afectación de sistemas vitales.
  • Poco agresivos.

Anestésicos locales:

  • Acción corta: clorprocaína.
  • Acción intermedia: lidocaína, mepivacaína.
  • Acción prolongada: bupivacaína, ropivacaína.

Agentes antiflamatorios:

  • Corticosteroides.
  • Ozono.

Otros.

Indicaciones:

  • Indicación correcta con conocimiento de la técnica.
  • Necesidad de material adecuado y posibilidad de realizar reanimación cardiopulmonar.
  • Preparación adecuada del paciente.
    • Informar.
    • Consentimiento informado.
  • Técnica cuidadosa.
  • Evaluación de los resultados.
  • Realización como parte del tratamiento global de un paciente con dolor de columna.

  

 

Preguntas Frecuentes

La inyección en sí tarda sólo unos minutos.

La inyección puede ser diversa, pero siempre de sustancias que tienen la capacidad de actuar a nivel de la médula espinal o las raíces nerviosas y sin efectos negativos a nivel local. Pueden inyectarse diferentes sustancias: Anestésicos locales, corticoides, Ozono, derivados de la morfina…

El procedimiento conlleva la inserción de una aguja a través de la piel y de tejidos más profundos, por lo que resultará incómodo hasta cierto punto. No obstante, se anestesia la piel y los tejidos más profundos con un anestésico local, utilizando una aguja muy fina, antes de introducir la aguja epidural. Por lo demás, los tejidos de la línea media presentan menor inervación, con lo que el paciente suele percibir una fuerte presión, pero no dolor.

No. La técnica se realiza bajo anestesia local. La mayoría de los pacientes también reciben analgesia y sedación por vía intravenosa, para ayudarles a tolerar mejor el procedimiento. La cantidad de sedación depende generalmente de cada paciente.

La técnica se realiza con el paciente sentado, tumbado de lado (decúbito lateral), o tumbado boca abajo (decúbito prono). Se limpia la piel de la espalda con una solución antiséptica, y a continuación se realiza la inyección. Tras la inyección, se coloca al paciente en decúbito supino (tumbado boca arriba) o lateral.

El procedimiento cuando es transforaminal o translaminar se realiza normalmente en el quirófano, bajo control radiológico. El procedimiento se realiza en presencia de un anestesiólogo y de una enfermera, a efectos de monitorización y para administrar sedación por vía intravenosa (si se precisa), para ayudar al paciente a relajarse y sentirse cómodo.

El procedimiento cuando es por vía media se realiza ambulatoriamente y sin control radiológico. La colocación de una vía venosa o monitorización será necesario en ocasiones para la seguridad del paciente.

Inmediatamente tras la inyección, las piernas pueden sentirse algo pesadas y faltos de sensibilidad al tacto. Asimismo, el dolor puede haber desaparecido o ser de mucha menor intensidad. Esto se debe a la anestesia local que se había inyectado. Este efecto durará solamente unas pocas horas. El dolor puede volver, y el paciente puede tener la “espalda dolorida” durante un día o dos. Esto se debe al proceso mecánico de introducir la aguja, y al efecto irritante inicial del medicamento inyectado. El alivio del dolor debería hacerse patente a partir del tercer día, más o menos.

El paciente no puede conducir por lo que tendrá que ser llevado a casa por el acompañante. A los pacientes se les aconseja tranquilidad durante un día, más o menos, tras el procedimiento. Las actividades diarias se deberán realizar dentro de los límites de tolerancia de cada paciente.

Él paciente debería poder volver al trabajo, a no ser que el proceso fuera complicado. Normalmente, el paciente tendrá solamente la espalda algo dolorida.

El efecto inmediato percibido se debe normalmente a la anestesia local inyectada. Este efecto durará solamente unas pocas horas. La cortisona propiamente dicha empieza a ejercer su efecto a os 3-5 días, y este efecto puede persistir desde unos días hasta unos pocos meses.

Si la primera inyección no logra aliviar los síntomas al cabo de una o dos semanas, podría indicarse una inyección adicional. A su vez, si la segunda inyección no logra aliviar los síntomas al cabo de una o dos semanas, podría indicarse una tercera inyección.

A lo largo de un periodo de 6 meses, por lo general no se realizan más de tres inyecciones por paciente. Esto se debe a que la medicación inyectada ejerce su efecto durante unos 6 meses. Si con tres inyecciones el paciente no nota resultados, es muy poco probable que pueda obtener algún beneficio de más inyecciones.

Resulta muy difícil predecir si la inyección será de utilidad o no en un paciente dado. Generalmente, los pacientes con “síntomas radiculares” (como la ciática) responden mejor a las inyecciones que los pacientes que solamente sufren dolor de espalda. De forma similar, los pacientes con dolor de aparición reciente responden mucho mejor que los pacientes que sufren dolor desde hace mucho tiempo. Además, los pacientes con dolor de espalda atribuible principalmente a alteraciones óseas pueden no responder de forma adecuada al tratamiento.

Por lo general, el procedimiento resulta seguro. No obstante, todo procedimiento tiene sus riesgos, efectos secundarios y posibles complicaciones. El efecto secundario más frecuente es el dolor, que resulta transitorio. Los demás riesgos incluyen punción espinal con dolor de cabeza, infecciones, hemorragias en el interior del espacio epidural con lesión de nervios, empeoramiento de los síntomas, etc. Otros riesgos se relacionan con los efectos secundarios de la cortisona: aumentos de peso, elevaciones de azúcar en sangre (fundamentalmente en pacientes diabéticos), retención de agua, supresión de la producción de cortisona por parte del propio cuerpo (cortisona endógena), etc.

Los pacientes que son alérgicos a cualquiera de los medicamentos que se inyectan, o que padecen una infección activa, no deberán someterse a este procedimiento. Los pacientes en tratamiento que reciben fármacos antiplaquetarios o anticoagulantes (por ejemplo Sintrom®, Plavix®), deben ser preparados específicamente.

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